martes, 3 de julio de 2012

Vendetta


Había llegado el momento. Llevaba toda una vida odiándola, desde que comenzaran a trabajar juntos. Al principio trataba de entenderla, quería creer que no lo hacía con mala intención, ya que, al fin y al cabo, era su trabajo. Pero no podía soportarlo más. Él, que siempre se esforzaba al máximo para que su trabajo fuese inteligible, quedase bonito y causara una buena impresión; todo para nada, pues a los pocos segundos de acabarlo, y tras un insoportable momento de indecisión, llegaba ella y con un solo movimiento convertía  todo su esfuerzo en nada. Pero ahora él había descubierto cual era su punto débil: cuanto más trabajaba, mas se acercaba al fin de su existencia. Así que había llegado el momento de su particular “vendetta”. Ese día, concentró toda su energía en equivocarse. Recalcó su trabajo para que ella tuviese que aplicarse aun más, y de esta manera, en muy poco tiempo, consiguió dejarla en las últimas. El golpe final, en su caso, la raya final, le trajo su tan ansiada recompensa: un rastro de color rosa indicaba el final de su enemiga. Ya iba a empezar a celebrarlo, cuando de fondo escuchó una voz que lo dejó petrificado:
-          Chicos, creo que ya sois lo suficientemente mayores como para poder empezar a utilizar el bolígrafo. Así que ya sabéis, ¡lápices fuera!- Dijo el profesor.

Y eso significó el final de sus días.


                                                                                                         Maite Reyes




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