Todo aquél que
te diga que la perfección no existe, miente. La perfección sí que existe; el
problema es que su fecha de caducidad es muy breve. Todos salimos a buscarla,
pero una vez que la hemos encontrado, aquello que se ha hecho perfecto se
vuelve aburrido y he ahí cuando vuelve a su estado de imperfección. Por eso,
sigue buscándola siempre, pero justo cuando creas que la vas a alcanzar, párate
y da dos pasos atrás; pues si llegas a ella, volverás a tu estado anterior, pero
esta vez no querrás seguir avanzando para encontrarla.
Maite Reyes

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