lunes, 9 de julio de 2012

Vacío


Nació sin hacer ruido, como cualquier niño que se despierta nervioso en mitad de la madrugada del cinco de enero, y se adentra en la tenebrosa oscuridad de la noche intentando pillar infraganti a eso seres mágicos que lo colmarán de felicidad a la mañana siguiente. A las pocas horas de venir al mundo, lo abandonaron como si de basura se tratase, sin llegar a darle un nombre con el que darse a conocer. Y por no tener nombre, nadie supo jamás de su existencia. Y por no tener nombre, murió tal y como nació, sin hacer ruido.
Maite Reyes


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